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Utah Jazz: el año de la verdad tras cuatro temporadas de tanqueo

Con un núcleo joven liderado por Keyonte George, Jaren Jackson Jr. y Lauri Markkanen, Utah busca dejar atrás 39 victorias en dos años y volver a los playoffs.

por Lucía Bengoechea 4 de septiembre de 2026 4 min de lectura
Los jugadores de Utah Jazz Keyonte George, Jaren Jackson Jr. y Lauri Markkanen durante un partido de la NBA.

A once meses de un panorama radicalmente distinto, los Utah Jazz encaran la temporada 2026-27 con un plantel que promete ofensivamente pero carga enormes interrogantes defensivas. Tras cuatro años de tanqueo sistemático, la franquicia de Salt Lake City está obligada a mostrar que el proceso de reconstrucción dio frutos.

El nuevo núcleo

Keyonte George dio un salto enorme en su tercera temporada: promedió 23,6 puntos (con un verdadero tiro del 60,9%), 6,1 asistencias y 3,7 rebotes por partido, combinando tiro exterior, penetraciones y creación de juego. Sin embargo, su defensa sigue siendo un lastre: su EPM defensivo de -2,4 lo ubicó 530° entre 535 jugadores elegibles, mientras que su EPM ofensivo de +2,7 fue 28° en toda la liga. Eso lo dejó con un EPM general de +0,3 (151°), neutralizando gran parte de su impacto ofensivo.

Jaren Jackson Jr. llegó desde Memphis a mediados de febrero a cambio de tres selecciones de primera ronda y varios jugadores. El ex Grizzlies, que cumplirá 27 años el 15 de septiembre, nunca había jugado fuera de Tennessee. Lauri Markkanen, de 29, está en su prime. A ellos se suman Darryn Peterson, elegido segundo en el draft de junio tras un año turbulento en Kansas, y Ace Bailey, que en su primera temporada en la NBA fue incluido en el Segundo Equipo de Novatos.

La salida de Kessler y el dilema defensivo

Walker Kessler, considerado pieza clave del futuro, se perdió casi toda la 2025-26 por un desgarro en el labrum y fue traspasado a Los Angeles Lakers como agente libre restringido. A cambio, Utah recibió dos selecciones de primera ronda y dos intercambios, además de liberar el contrato de cuatro años y 129 millones de dólares que Kessler firmó con los Lakers. La decisión fue comprensible desde lo financiero, pero deja un vacío en la protección del aro: los Jazz terminaron 29° o 30° en rating defensivo en cada una de las últimas tres temporadas.

El quinteto titular probable —George, Peterson, Bailey, Markkanen y Jackson—, dirigido por Will Hardy, rebosa potencial ofensivo gracias a su capacidad de tiro, movimiento y anotación versátil. Pero la pregunta central es si podrán construir una infraestructura defensiva viable. La resistencia en el punto de ataque (con Josh Okogie y Josh Green como incorporaciones) y la generación de pérdidas (19°, 30°, 29° y 27° en tasa de pérdidas forzadas los últimos cuatro años) son áreas críticas.

El rol de Jackson y la rotación interna

Gran parte de la responsabilidad defensiva recaerá en Jackson y en cómo lo utilicen. Si juega de centro, el equipo gana movilidad pero pierde tamaño. Si Jusuf Nurkić integra el quinteto inicial, Bailey podría pasar al banco. Nurkić aporta pantallas, rebote defensivo y pases, pero no estira la cancha ni finaliza cerca del aro con consistencia. La combinación de Bailey, Markkanen y Jackson —todos con problemas de faltas (Jackson promedia 4,6 por 36 minutos en su carrera)— deberá cubrir suficiente terreno para elevar la defensa por encima de lo esperado.

La convivencia ofensiva

El principal desafío ofensivo será armonizar los altos porcentajes de uso de los cuatro pilares: 29,3% para George, 24,5% para Markkanen, 23,8% para Jackson (en Memphis, sin contar sus tres partidos en Utah) y 33,5% para Peterson en Kansas. Esas cifras no son sostenibles en conjunto. La ofensiva, que antes se alimentaba de dos bocas (George y Markkanen), ahora debe redistribuirse. George y Peterson, ambos buenos pasadores y tiradores versátiles (37,1% en triples George, 38,2% Peterson), tienen el potencial de formar una dupla devastadora en el backcourt, pero la química y la adaptación serán clave.

Bailey, por su parte, necesita mejorar como anotador (34,3% en triples, 51,4% en dobles, ambos en el percentil 36 o inferior) y generar más robos (1,3% de tasa de robos, percentil 36) para maximizar su impacto como ala finalizadora con fluidez defensiva.

El momento de la verdad

Los Jazz no han superado las 31 victorias desde 2022-23 y suman apenas 39 triunfos en las últimas dos temporadas. El stock de selecciones de primera ronda acumulado en los traspasos de Rudy Gobert y Donovan Mitchell está casi agotado. La 2026-27 no tiene que ser la cima del proceso, pero sí debe marcar una dirección positiva hacia el básquetbol de postemporada. Este grupo tiene que competir y demostrar que el camino elegido por la directiva fue el correcto.

Sobre el autor

Lucía Bengoechea

Escribe sobre básquet y análisis de datos. Le interesa lo que las estadísticas avanzadas explican del juego y lo que no: eficiencia, selección de tiro, topes salariales y los modelos que usan los equipos para decidir.

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