La Atlantic Coast Conference (ACC) entra a la temporada 2026 con una certeza incómoda: el caos es parte de su identidad. El año pasado, una liga de 17 equipos con miembros a menos de una hora del Pacífico, otro en Dallas y un afiliado en South Bend que aparece de vez en cuando, terminó con un empate quíntuple en el segundo puesto que metió a Duke, con cinco derrotas, en el juego por el título.
Los Blue Devils estuvieron a punto de dejar a la conferencia afuera del College Football Playoff, pero Virginia, el gran favorito, perdió en tiempo suplementario. James Madison, campeón del Sun Belt, se quedó con el boleto automático como quinto campeón de conferencia mejor rankeado, y el comité terminó rescatando a Miami por sobre Notre Dame, lo que dejó heridas abiertas.
Un formato nuevo, la misma incertidumbre
La ACC pasa este año a un calendario de nueve partidos de conferencia y actualizó sus criterios de desempate para evitar el desorden de 2025. Sin embargo, cinco equipos jugarán solo ocho encuentros de liga, lo que deja la puerta abierta para que todo vuelva a enredarse en noviembre.
Miami es el gran favorito al título tras llegar al CFP National Championship Game la temporada pasada. El programa consiguió campañas consecutivas de diez victorias por primera vez desde los años dorados de inicios de los 2000, y su plantel es uno de los pocos del país que supera los 40 millones de dólares.
Detrás aparecen varios candidatos: SMU, que devuelve al quarterback multi-titular Kevin Jennings; Virginia, que arrancó con una paliza a NC State en la Semana 0; Virginia Tech, con James Franklin en su primer año; y California, que sueña con el candidato al Heisman Jaron-Keawe Sagapolutele.
Miami va por su primera corona
Resulta llamativo que Miami nunca haya ganado la ACC desde que ingresó en 2004. Wake Forest sí lo logró en ese lapso. Los Hurricanes quedaron a un touchdown del título nacional en 2025 y sus métricas fueron excelentes, sobre todo en defensa: terminaron terceros en EPA ajustado y séptimos en SP+ defensivo.
La partida de Rueben Bain Jr. y Akheem Mesidor, selecciones de primera ronda del draft, se sentirá en la línea frontal, pero se espera que Damon Wilson II, transferido desde Missouri con nueve capturas la temporada pasada, tenga un impacto inmediato. En ataque, Malachi Toney explotó en el slot y Mark Fletcher Jr. rozó las 1.200 yardas terrestres.
El techo ofensivo con Carson Beck como quarterback llevó a la dirigencia a buscar una mejora en el puesto más importante. La respuesta fue Darian Mensah, la adquisición más destacada del portal, que viene de lanzar casi 4.000 yardas y un récord de programa de 40 touchdowns en Duke. Junto a él llegó el receptor de 1.000 yardas Cooper Barkate, y el trío que formará con Toney y Fletcher promete mucho en el Hard Rock Stadium.
La línea ofensiva sufrió un golpe duro con la salida del All-American Francis Mauigoa a la NFL, pero un tackle cinco estrellas de primer año podría suavizar el impacto si lo lanzan a la cancha de inmediato. El calendario de Miami es muy manejable: la visita del 3 de octubre a Clemson es su prueba más dura en la conferencia, y el 4 de noviembre ante Notre Dame, cuarto del ranking AP, es su único partido contra un rival del Top 25 de pretemporada.
Claro que en la ACC pasan cosas raras y Mario Cristobal ya ha complicado partidos ganables en el pasado. Pero este equipo parece armado para ser inmune a ese caos, aunque esas palabras suenen a mala señal.
Pitt, la sorpresa que ya casi lo logró
Si hay un candidato a dar el batacazo, ese es Pitt. Los Panthers estuvieron cerca el año pasado: arrancaron 2-2, mandaron al banco a Eli Holstein y le dieron el mando al verdadero freshman Mason Heintschel, que encadenó cinco victorias seguidas y metió al equipo en la pelea por el título antes de caer goleado ante Miami en la última fecha de la temporada regular.
Heintschel, ahora sophomore, tiene un año más en el sistema del coordinador ofensivo Kade Bell y contará con armas como los running backs Ja’Kyrian Turner y La’Vell Wright, y los receptores Malik Knight y Cataurus Hicks. La defensa es la marca registrada de Pat Narduzzi: Pitt fue una de las mejores unidades contra la carrera del país, cuarta en EPA por acarreo y con 3,64 yardas permitidas por intento.
La baja de Rasheem Biles, el mejor tackleador del equipo que se fue a Texas, duele, pero Braylan Lovelace y Jimmy Scott regresan al frente de los siete de adelante para intentar reconstruir esa producción en conjunto. El calendario de Pitt está cargado al final, con visitas a Miami, Louisville y California, así que será clave que el equipo de Narduzzi resuelva sus asuntos temprano. Si Heintschel da el salto esperado, los Panthers pueden volver a estar en la conversación para Acción de Gracias.




