La última vez que los Washington Wizards tuvieron pulso de playoffs, Russell Westbrook era una de sus figuras. Desde entonces pasaron cinco años, Westbrook jugó en otros cuatro equipos y ya cerró su carrera en la NBA. En ese lapso, Washington ganó 35, 35, 15, 18 y 17 partidos: 120 victorias en total, 12 menos que las que acumuló Oklahoma City Thunder en las últimas dos temporadas.
Tras dos campañas de básquet sin rumbo y tres temporadas de reconstrucción con un plan claro, los Wizards llegan a 2026-27 en un punto de inflexión. Lo que pase este año definirá el horizonte de la franquicia.
Los jóvenes que encienden la esperanza
El saldo positivo de las temporadas de pocos triunfos entre 2024 y 2026 fue una cosecha de jugadores jóvenes que despiertan interés. La pieza angular es AJ Dybantsa, elegido con el primer pick del draft 2026. A su lado aparece Alex Sarr, segunda selección del draft 2024, quien viene de una segunda temporada alentadora.
El grupo de sub-23 con valor real incluye también a Kyshawn George (22), Bilal Coulibaly (22), Tre Johnson (20) y Will Riley (20). Sarr y George mostraron progresión en sus años de sophomore. La pregunta ahora es si pueden dar el salto y convertirse en jugadores de alto impacto, sin que el argumento de la juventud sirva de excusa.
El debut de Dybantsa será uno de los focos de atención: si rinde como se espera, Washington tendrá una base ofensiva de primer nivel para acompañar a sus otras piezas.
Los fichajes que cambiaron el panorama
En el último mercado de pases, conscientes de que la agencia libre dejó de ser una vía eficaz para conseguir talento, los Wizards aprovecharon su espacio salarial y adquirieron a Trae Young y Anthony Davis, dos ex All-NBA que atravesaban un bajón en sus carreras.
Young, pese a una temporada 2025-26 marcada por lesiones y rendimiento por debajo de su nivel, recibió esta offseason una extensión de cuatro años y 212 millones de dólares, con opción de jugador en el último año. Su visión de juego generacional debería potenciar a jugadores como Davis, Sarr, George, Johnson y Coulibaly.
En los últimos dos años, Washington terminó 28° (2024-25) y 23° (2025-26) en porcentaje de tiros de campo efectivo. Young, según datos de Cleaning the Glass, mejoró sistemáticamente ese indicador en sus siete temporadas en Atlanta Hawks cuando estaba en cancha.
La pregunta es si Young, que promedió 31,6 puntos cada 100 posesiones en las últimas dos temporadas tras un período de 37,3, puede recuperar su capacidad anotadora o si aceptará ceder el balón para que Dybantsa y Johnson asuman responsabilidades de creación.
El caso Davis y la convivencia con Sarr
Davis, de 33 años, tiene dos años y 121 millones restantes en su contrato, con opción de jugador para 2027-28. Tras ser transferido el temporada pasada, no jugó ni un partido con Washington y acumuló apenas 71 presentaciones en los últimos dos años.
El desafío táctico es su convivencia con Sarr. Ambos comparten posición, tiran de tres pero no los convierten con regularidad, y rinden mejor como jugadores de corte y rollo hacia el aro. Sarr mejoró su eficiencia entre su primera y segunda temporada (de 48,2% a 54,4% de true shooting) al reducir los triples y aumentar la frecuencia de tiros cercanos al aro.
Si Davis recupera su nivel defensivo de All-Star, la dupla con Sarr puede volverse imponente. Además, Davis puede compensar los problemas de Sarr en rebotes defensivos, uno de los puntos débiles de su juego.
Una temporada de definiciones
Los Wizards no están obligados a coronar su reconstrucción en 2026-27, pero tampoco pueden quedarse en la base de la montaña prometiendo que mañana será el día. Este año responderá si los movimientos de alto riesgo del trade deadline 2026 encienden un futuro próspero o si obligan a un nuevo reseteo.
En siete meses, Washington sabrá mucho más sobre la jerarquía de su núcleo joven y el rendimiento de sus veteranos. La esperanza es que la firma de playoffs que aún define a la franquicia deje de ser la de Westbrook, un símbolo de una era lejana.




