Lo que ocurrió al cierre de la semifinal entre Coco Gauff y Elena Rybakina en el US Open el jueves por la noche fue, lisa y llanamente, grotesco. La multitud en Arthur Ashe Stadium comenzó a vitorear salvajemente cuando Gauff intentó un remate para mantener vivo el partido, y luego permaneció en completo silencio cuando el tiro se fue largo, consagrando a Rybakina como ganadora.
Una ovación que nunca llegó
Es comprensible que el público de Flushing Meadows fuera abiertamente pro-Coco, pero en cuanto terminó el punto final, la gran mayoría de los hinchas abandonó el estadio de inmediato. Rybakina tuvo que hacer su entrevista posterior al partido frente a casi nadie y golpear pelotas en las gradas casi vacías.
Fue una muestra vergonzosa por parte de la concurrencia, muchos de los cuales no estaban allí por amor al tenis, sino porque les regalaron una entrada o porque veían el evento como una oportunidad para hacer contactos.
El ganador merece respeto
“Detesto la gran mayoría de las reglas no escritas sobre etiqueta y ‘clase’ en el deporte. A menudo se usan como silbatos racistas o clasistas, pero en este caso, dos mujeres jugaron un partido absolutamente impresionante, y la ganadora merecía unos minutos extra para ser apreciada por el público”, señalaron fuentes cercanas al ambiente. “Es decencia básica en el tenis, y esto no era un partido de temporada regular de la NFL frente a un público local, es el US Open, que es una celebración del tenis en su conjunto, no simplemente alentar al talento local”.
La reacción de la multitud dejó en claro que no era una base de hinchas típica del tenis. No eran personas que entendieran el deporte o apreciaran la gravedad del partido. Como en cualquier evento de primer nivel, fue otra salida en la que los fanáticos que más aprecian el deporte quedan afuera, mientras las corporaciones y los patrocinadores se llevan la mayor parte de las entradas, y otras son acaparadas por revendedores para venderlas a precios exorbitantes en el mercado secundario.
Elena Rybakina fue la mejor tenista el jueves por la noche. Mereció la victoria y los honores que la acompañan. Es una lástima que la multitud que llenó las gradas no se preocupara lo suficiente como para ser cortés en la derrota.




