La NFL se acerca a la mitad de la temporada y el panorama empieza a definirse. Mientras la NFC Oeste y la NFC Norte prometen batallas duras hasta el final, la NFC Sur sigue siendo un misterio: nadie parece querer ganarla. En ese contexto, los Power Rankings de la semana 8 traen dos movimientos fuertes: Houston Texans trepó 11 puestos y Baltimore Ravens se desplomó 14.
Houston, de la nada a la mitad de la tabla
Los Texans arrancaron el año con un 0-4 horrible, pero ya no parecen el mismo equipo. Es cierto que sus dos victorias fueron ante Titans y Jaguars, pero el triunfo sobre Jacksonville demostró que este plantel tiene un techo alto. La derrota ante los Giants, en cambio, les pegó fuerte en la lucha por los playoffs.
Houston va a necesitar mucha ayuda para meterse en la postemporada, sobre todo con una defensa que sigue flojísima. Sin embargo, hay un motivo para ilusionarse: C.J. Stroud volvió a jugar como en su primera temporada, ese nivel de quarterback franquicia que ilusionó a todos.
La buena noticia para los Texans es que no hay una razón clara para que la defensa rinda tan mal. Si logran acomodarse, y la ofensiva mantiene el ritmo, el equipo podría dar un salto importante. Pasaron de verse como uno de los peores equipos de la liga a ser un conjunto del montón, con margen para seguir mejorando.
Baltimore, en caída libre y sin mariscal
La situación en Baltimore es delicada. Los Ravens perdieron tres partidos seguidos, pero lo más preocupante no es la racha: es la posición de mariscal de campo. Ya se vio lo que era este equipo sin Lamar Jackson, y ahora tampoco está Tyler Huntley. Con ambos afuera, la franquicia solo puede intentar no hundirse y esperar que termine la temporada.
Probablemente ganen algunos partidos más, porque el plantel sigue teniendo talento de sobra. Pero la defensa no es lo suficientemente sólida como para que el equipo se apoye todo en Derrick Henry y compita de igual a igual. Es un golpe duro para los Ravens, que tendrán que esperar a 2027 para volver a intentarlo.




