La noche del domingo dejó una victoria y una preocupación enorme en Oklahoma City. Los Thunder superaron 108-101 a Los Angeles Clippers, pero la imagen que quedó grabada fue la de Jalen Williams saliendo en camilla tras una lesión en el tobillo derecho.
Faltaba poco para el final del último cuarto cuando Williams atacó el aro, cayó mal y su tobillo se dobló de forma antinatural. La jugada fue tan dura que hasta su compañero Shai Gilgeous-Alexander, autor de 34 puntos en el triunfo, se quebró en llanto mientras asistían al alero.
Un historial que preocupa
Williams ya había tenido una temporada 2025-26 para el olvido en cuanto a lesiones: problemas en la muñeca y en el tendón de la corva lo limitaron a apenas 33 partidos y lo dejaron afuera de gran parte de los playoffs. Su regreso era una de las grandes noticias del año para Oklahoma City, que soñaba con pelear por el título de 2027 si el alero recuperaba su mejor nivel.
Con 25 años, Williams es considerado uno de los mejores aleros de dos lados de la liga. Ya fue pieza clave en el campeonato de la NBA que los Thunder ganaron en 2025, y su presencia en el equipo era motivo de ilusión para repetir la hazaña.
Un gesto que da algo de alivio
Mientras era retirado del estadio en camilla, Williams levantó el pulgar hacia la multitud, un gesto que al menos tranquiliza un poco a los fanáticos. Antes de la lesión, había anotado 8 puntos en 32 minutos de juego.
La franquicia aún no dio un parte médico oficial sobre la gravedad de la lesión, pero todo indica que el alero se perderá un largo tramo de la temporada. La noticia golpea fuerte a un equipo que ya había sufrido demasiado con las ausencias de su estrella.




