La pretemporada de la NFL siempre enciende ilusiones, pero la realidad del campo suele ser implacable. Antes de que se juegue la primera jugada oficial de 2026, ya hay franquicias que cargan con un favoritismo que no se condice con el estado real de sus planteles. Estas son las cuatro más sobrevaloradas de cara a la temporada.
Chicago Bears y la ilusión ofensiva
Duele poner a los Bears en esta lista, porque sus hinchas esperan hace años volver a ser protagonistas. Sin embargo, el entusiasmo los elevó a una posición que no les corresponde. Ben Johnson es un gran entrenador ofensivo y ese sector del equipo responderá, pero la defensa es un desastre.
En 2025, Chicago fue el 23° en puntos permitidos, 29° en yardas, 22° contra el pase y 28° contra la carrera. La salvación fue un volumen anormal de balones recuperados, con un balance de +22, que disimuló las falencias. Esa cifra es insostenible; si no repiten la cantidad de turnovers en 2026, la defensa quedará expuesta. Tienen el perfil de un equipo de 9-8 al que se trata como un gigante de 13 victorias.
Houston Texans y el techo ofensivo
Es incomprensible por qué los Texans aparecen tan arriba en las quinielas. No solo son favoritos en la AFC South, sino que comparten la novena posición en las apuestas de Super Bowl, apenas detrás de Chiefs y Eagles.
La defensa es fenomenal, pero C.J. Stroud vuelve a jugar detrás de una línea ofensiva inestable y David Montgomery sigue siendo un running back de nivel medio. Para cumplir las expectativas, la defensa tendría que repetir su nivel del año pasado y Stroud tendría que dar un salto enorme, todo con un plantel prácticamente idéntico. Son un buen equipo de playoffs, pero no un contendiente de Super Bowl.
Green Bay Packers y la eterna promesa
La NFC North genera equipos de buena calidad, pero que fracasan en la postemporada. Los Packers son el caso testigo: cada año los venden como verdaderos aspirantes al título y cada año desperdician la chance. Esta temporada no será la excepción.
Jordan Love es mejor de lo que se reconoce, pero el equipo pierde a Josh Jacobs, quien podría no volver a jugar en la NFL. Micah Parsons no alcanza por sí solo para transformar a la defensa en una élite, y los receptores siguen en formación. El ataque será probablemente unidimensional. Son un equipo de 12 victorias, pero no de calibre de Super Bowl.
Cincinnati Bengals y el viejo paradigma
Los Bengals son exactamente lo que parecen. Tienen a uno de los mejores mariscales de campo de la NFL, Joe Burrow, y al mejor receptor, Ja’Marr Chase, pero año tras año demuestran que dos figuras aisladas no alcanzan para ganar un campeonato.
A pesar de esto, las apuestas los ponen con más chances de Super Bowl que a 49ers, Lions o Broncos. Es asombroso para un equipo que sigue sin defensa ni línea ofensiva decente, y que es dirigido por uno de los entrenadores más mediocres de la liga. La idea de ganar solo con un gran QB y un receptor es pensamiento antiguo, la misma trampa que caía con los Colts de Peyton Manning, aunque aquel equipo tenía verdaderos pasadores estrella como Dwight Freeney y Robert Mathis. Los Bengals no tienen eso y serán un equipo por encima del promedio, pero nada más.




