La noche del lunes en Tallahassee dejó una de las postales más insólitas del college football reciente. Un corte de energía eléctrica obligó a que el partido entre Florida State y SMU se jugara prácticamente a oscuras y sin casi ninguna tecnología disponible para ambos equipos.
Tras una demora, las autoridades decidieron que había luz suficiente para disputar el encuentro y dejarlo asentado. La consecuencia fue un escenario atípico: sin comunicación por auriculares entre el head coach y sus coordinadores, sin anunciador de estadio, sin marcador y con una iluminación mucho más tenue de lo habitual.
Teorías y versiones sobre el corte
Las especulaciones sobre el origen del apagón no tardaron en circular. Trascendió que los oficiales negaron los rumores que apuntaban a un accidente de tránsito fuera del estadio como causa del corte de suministro.
Lo concreto es que la transmisión oficial no podía creer lo que estaba ocurriendo en el campo de juego. La escena contrastaba con la jerarquía del duelo: no era un partido de divisiones menores, sino un choque de conferencia ACC con un equipo ranqueado en juego.
SMU arriesgó y se llevó el triunfo
SMU llegó como el No. 19 del ranking y puso en riesgo su temporada al aceptar jugar en esas condiciones. La desventaja fue pareja para los dos lados, pero en estos casos siempre es el equipo mejor ubicado el que más tiene para perder.
Los Mustangs jugaron de manera desprolija y entregaron el balón en cuatro oportunidades. Aun así, Mike Norvell y Florida State no pudieron capitalizar nada. La defensa fue pobre, pero la ofensiva de los Seminoles resultó todavía peor: apenas 125 yardas por aire y un 2 de 15 en terceras oportunidades.
Un cierre que lo resumió todo
La última jugada del partido fue una síntesis perfecta de la noche. Los Seminoles, desesperados y sin rumbo claro, terminaron la acción con una intercepción. Difícil imaginar un arranque de temporada más desfavorable para el programa de Tallahassee.
Quizás habrían estado más conformes si el partido se postergaba. La derrota en casa ante SMU, en el marco de la ACC, representó una humillación para un programa que no debería ser superado de esa manera en su propio estadio. El solo hecho de que SMU esté ranqueado y Florida State no, habla de cuánto ha caído este equipo.




