Elena Rybakina conquistó su tercer título de Grand Slam en cinco años al vencer este sábado a Aryna Sabalenka en la final del US Open por 6-4, 5-7 y 6-2. Con la consagración en Nueva York, la kazaja de 27 años y 1,83 metro se convirtió además en la nueva número uno del mundo, tras una temporada en la que acumuló un récord de 49-13.
El triunfo sobre Sabalenka no fue una novedad menor: también la había superado en la final de Australia, en enero pasado. La bielorrusa, de 28 años y cuatro títulos de Grand Slam, se quedó así sin el tricampeonato en Queens.
Una rivalidad de opuestos
El duelo entre ambas se consolidó como una de las grandes rivalidades del tenis profesional. Fuera de las dos finales de majors de este año, se midieron en Miami e Indian Wells, con victorias de Sabalenka en ambos torneos.
Lo que distingue al enfrentamiento no es solo el nivel tenístico, sino el contraste de temperamentos. Rybakina, apodada “The Ice Queen” por su impasibilidad en cancha, ofrece una compostura de la que Sabalenka —conocida como “The Tiger”— carece en los momentos de mayor presión.
El sábado, mientras la kazaja martillaba el partido hasta dejarlo tan plano como su expresión, la bielorrusa transitó su habitual ruta turbulenta. Cuando todo terminó, Sabalenka rompió una de sus raquetas y tuvo palabras subidas de tono para el camarógrafo que la enfocaba.
La otra cara de Rybakina
Lejos de la frialdad que muestra en competencia, Rybakina despliega una calidez notable en sus apariciones públicas posteriores a los títulos. Tras entregarle el trofeo del US Open 2026 a la niña que se viralizó como “la chica de la limonada”, le dijo entre risas: “¿En diez años, quince años?”, sugiriendo que algún día podría ganarlo ella misma.
Esa faceta, que los seguidores ya conocían tras su paso por Australia en enero, contrasta con la imagen de impenetrabilidad que mantiene durante los partidos. Como suelen señalar los comentaristas que cubren sus encuentros, es imposible saber por su rostro o lenguaje corporal si está ganando, perdiendo o algo intermedio.
Sabalenka y sus semanas de tormenta
En las semanas previas a la final en Queens, Sabalenka generó tantos titulares fuera de la cancha como dentro de ella. En una conferencia de prensa les dijo a los periodistas: “Ustedes son, tipo, un chiste”. Días después, interrumpió un partido para quejarse por el olor a marihuana que sentía desde las gradas.
“Si van a seguir fumando, me voy a poner high”, declaró luego sobre el incidente. Esa propensión a la externalización emocional también tuvo episodios anteriores: tras perder la final de Roland Garros ante Coco Gauff el año pasado, sugirió en la rueda de prensa que la única razón de su derrota había sido que Dios decidió castigarla ese día.
El dominio que se proyecta
Juntas, Rybakina y Sabalenka ganaron casi la mitad de los títulos de Grand Slam en los últimos tres años. Esa proporción podría aumentar si se mantienen en su nivel actual, a menos que Iga Swiatek revierta su momento o la nueva generación acelere su evolución.
En ese escenario aparecen Gauff, bicampeona de Grand Slam a los 23 años, y las otras dos ganadoras de majors en 2026: la checa Linda Noskova, de 21, y la rusa Mirra Andreeva, de 19. Por ahora, mientras la kazaja y la bielorrusa sostengan su pulseada de fuego contra hielo, el resto del circuito tendrá acceso limitado a la cima.




