Novak Djokovic cayó en la primera ronda del US Open por primera vez en su carrera, en una derrota ante el argentino Mariano Navone que se extendió por cuatro horas y media y que marcó un cierre abrupto de su temporada 2026. El serbio, de 39 años, jugó visiblemente enfermo y atravesó el partido con evidentes molestias físicas.
Navone, de 25 años, logró lo que parecía impensado: superar a Djokovic en un partido a cinco sets, algo que hasta entonces el argentino nunca había conseguido en su carrera. El triunfo marcó un antes y un después para el considerado mejor jugador de todos los tiempos.
El quiebre físico
La gran ventaja de Djokovic a lo largo de su carrera fue su estado físico, la capacidad de agotar a sus rivales en cinco sets sin importar cómo hubieran ido los dos primeros. Ante Navone, esa fortaleza desapareció. El serbio se mostró con dolor visible y sin poder sostener el ritmo.
La escena fue familiar para quienes siguen al tenis hace años: Djokovic encorvado ante un rival menor, aparentemente incapaz de continuar. La diferencia es que esta vez no hubo remontada. No llegaron los dos sets siguientes con el estadio aplaudiendo de pie. El final llegó en silencio, casi de madrugada.
Un contexto que lo favorecía
La derrota llegó en un momento inesperado. Djokovic llegaba como candidato a llevarse el torneo, dado que el cuadro presentaba pocas amenazas reales para él. Hasta la caída ante Navone, el serbio seguía siendo capaz de superar a cualquier jugador del circuito excepto Jannik Sinner y Carlos Alcaraz.
De esos dos, solo Alcaraz está disputando este US Open, tras una temporada marcada por las lesiones y con un nivel de juego y forma física inciertos. Djokovic, dueño absoluto de las canchas rápidas, parecía tener el camino despejado.
¿El final del camino?
Pese a la dureza de la imagen, no todo indica que este sea el final. Djokovic venía de una excelente temporada 2026 hasta esta derrota, y una caída así, que hasta el sábado habría sido impensada, no necesariamente marca el fin del camino.
En términos de logros, al serbio no le queda mucho por conquistar en el tenis masculino. Salvo que busque un Grand Slam calendárico —ganar los cuatro majors en un mismo año—, no tiene objetivos mayores por perseguir. La pregunta es qué lo motiva a seguir.
Los grandes jugadores rara vez se permiten jugar hasta desvanecer en la mediocridad antes de retirarse. Pero si Djokovic quiere competir hasta los 45 y transitar unos años en el puesto 55 del ranking, nadie va a quitarle las llaves. Colgará las zapatillas cuando sienta que ya no puede competir, no antes ni porque alguien se lo diga.
La derrota ante Navone, igualmente, mostró a un Djokovic con dolor real. Un dolor que va a seguir llegando, que va a derivar en más caídas como esta y que en algún punto dejará de valer la pena. Pero, al menos por ahora, no parece ser el final.

