La pregunta resuena cada septiembre en la NFL con la misma fuerza que el calor del verano en Los Ángeles: ¿será este el año en que los Chargers finalmente den el golpe? La franquicia arrastra el estigma de haber desperdiciado carreras de Salón de la Fama como las de Philip Rivers, LaDainian Tomlinson y Antonio Gates, y ahora busca evitar que la historia se repita con Justin Herbert al mando.
Las últimas dos temporadas bajo la dirección de Jim Harbaugh insinuaron un cambio de rumbo. El equipo hilvanó campañas de 11-6 y mostró una cultura competitiva que parecía extinguida. Sin embargo, el contexto de la AFC Oeste se ha vuelto más feroz: los Chiefs siguen siendo la vara y los Broncos, revitalizados por Sean Payton, también pelean por la cima divisional.
El arma secreta: la mente de Mike McDaniel
La gran apuesta ofensiva para 2026 tiene nombre y apellido. La llegada de Mike McDaniel como coordinador ofensivo busca inyectar la creatividad que faltó en las últimas dos temporadas bajo Greg Roman, cuyo repertorio limitado de acarreos predecibles y pases de play-action mantuvo a la ofensiva en el fondo de la tabla en yardas y puntos.
El corredor Omarian Hampton asoma como el principal beneficiario del nuevo esquema. McDaniel no solo diseña jugadas de pase desde formaciones de bloqueo por zona poco convencionales, sino que utiliza a sus backs como armas primarias en el juego aéreo, no como simples válvulas de escape. Combinado con la precisión natural de Herbert en rutas cortas e intermedias, el potencial es enorme. Una muestra fue este bombazo del mariscal en la pretemporada, un lanzamiento que refleja el techo que puede alcanzar esta dupla.
El cuerpo de receptores también ofrece variantes para atacar todos los niveles del campo: Ladd McConkey sobresale en las jugadas de pocas yardas con su capacidad para ganar terreno después de la recepción, Quentin Johnston es un rutero confiable en distancias medias y Tre Harris puede estirar la defensa desde el slot.
Un hueco inesperado en la línea
La mala noticia llegó en el peor momento. La rotura de ligamento cruzado anterior del centro Tyler Biadasz lo deja fuera de la temporada y obliga al novato Jake Slaughter a asumir una responsabilidad mayúscula. En una liga donde la presión interior ha revalorizado la posición de centro por encima de los tackles ofensivos, la baja es sensible, sobre todo porque Herbert no es el mariscal más elusivo cuando el colapso llega desde el medio.
Defensa: transición e incógnitas
Del otro lado del balón, las dudas son más profundas. La partida del coordinador defensivo Jesse Minter, quien asumió como head coach en los Baltimore Ravens, deja un vacío difícil de llenar. Su reemplazante, Chris O’Leary, es un especialista en secundarias pero una incógnita como conductor global de la defensa.
La salida de Odafe Oweh en la agencia libre privó al equipo de su principal fuente de presión al mariscal, una carencia que no fue cubierta con refuerzos de peso. La incorporación de Dalvin Tomlinson ayudará contra la carrera, pero la falta de presión frontal expondrá a una secundaria que, pese a tener talento en la posición de safety, deberá trabajar más de la cuenta. Es razonable esperar un retroceso durante esta transición.
El techo de Los Ángeles
El destino de los Chargers en 2026 dependerá de cuánto logre elevar McDaniel a la ofensiva. Las armas están para generar más puntos con imaginación, pero los problemas defensivos no se pueden ignorar. El equipo se perfila para ganar diez o más partidos y pelear por un puesto de comodín, aunque sin los refuerzos necesarios en el pass rush, las aspiraciones de dar el salto definitivo deberán esperar.

