El fin de semana del United States Grand Prix de Formula 1 en Austin dejó a los Texas Longhorns en un lugar inusual: como evento secundario. Con el equipo viniendo de dos caídas seguidas —ante Oklahoma por la Red River Rivalry y ante Florida— la presión se concentró en el quarterback Arch Manning, quien terminó celebrando una victoria en tiempo extra ante Ole Miss pero dejó más interrogantes que certezas.
Manning alternó jugadas de elite con decisiones que costaron caro. En el cuarto cuarto, con el partido empatado 24-24, lanzó un balón profundo bajo presión y en cobertura ajustada que terminó en intercepción. Esa jugada fue similar a otra del partido ante Oklahoma, donde también tiró una interceptación brutal en un segundo down tarde en el juego.
Brillantez y errores en un mismo jugador
Lo frustrante de Manning es que en esos mismos partidos también mostró destellos de talento de primer pick del draft. Ante Ole Miss conectó un touchdown profundo perfecto a Ryan Wingo tras escanear la secundaria y mantenerse firme bajo presión. Ante Oklahoma deslizó hacia su izquierda bajo presión y soltó un pase difícil de touchdown mientras se movía.
El quarterback de esas dos jugadas parece ser candidato a primera selección del draft. El de las intercepciones anteriores, ni siquiera sería invitado al Combine.
Otro ejemplo fue una intercepción ante Tennessee, donde Texas tenía un concepto alto-bajo pero Manning forzó el balón profundo en doble cobertura. Son errores que no se esperan de un quarterback universitario en su segunda temporada como titular, menos aún de alguien marcado como potencial número uno.
Caída en los mocks de draft
Esta montaña rusa le pasó factura a su proyección. Después de pasar todo el verano como el esperado primer pick, Manning comenzó a caer. Sigue en la primera ronda, pero perdió el lugar de “QB1” a manos del ascendente Drew Mestemaker. Si la tendencia continúa, su stock podría caer más.
El año pasado Manning ya había sufrido una merda tras problemas en el inicio de la temporada, pero terminó jugando su mejor fútbol y volviendo a verse como una futura estrella de la NFL. Notas como esta podrían quedar olvidadas para diciembre. Pero la pregunta es qué pasa si eso no se repite.
¿Manning fuera de Austin en 2027?
En las últimas semanas cobró fuerza una discusión: la idea de que Manning termine su carrera universitaria en otro lugar. Hace meses parecía impensable que volviera a la NCAA para su último año de elegibilidad, pero dado su nivel actual y lo que los evaluadores de la NFL podrían querer ver, crece la voz de quienes sostienen que debería buscar un mejor sistema ofensivo y entorno en el college football el año próximo.
Uno de esos voceros es Jordan Palmer, quien argumentó en ESPN que el play-calling de Texas limitó el desarrollo de Manning:
“Arch tiene que tener permiso para jugar de quarterback, y ahora mismo realmente no lo hace. El 48% de sus lanzamientos están en o detrás de la línea de scrimmage o a más de 20 yardas. Es de los más altos del país. Así que es un lanzamiento rápido y fácil o una bomba de bajo porcentaje que lo mete en problemas. Hemos visto intercepciones ahí”.
“No se le permite —o no puede, de una u otra forma— cambiar cosas pre-snap. Esta ofensiva no le permite deslizar protecciones, leer al Mike. Tampoco tiene progresiones de campo completo donde ataquen el área corta e intermedia. Donde trabaja de lectura uno, a dos, a tres, a cuatro”.
Palmer mencionó Ole Miss —donde jugaron su abuelo Archie y su tío Eli— y LSU, donde Lane Kiffin está en el banquillo, como posibles destinos cuyas ofensivas podrían cultivar el desarrollo de Manning.
El cuestionamiento a Steve Sarkisian
El responsable actual de ese desarrollo es Steve Sarkisian, head coach de Texas. Sarkisian tiene reputación de brillante diseñador de jugadas y play caller, pero el componente de desarrollo de quarterbacks se convirtió en un signo de pregunta creciente. Manning esperó su turno detrás de Quinn Ewers, que en algún momento fue visto como futura estrella de la NFL y potencial primera ronda, pero terminó cayendo hasta la séptima ronda del draft 2025, como el decimotercer quarterback seleccionado.
Paul Finebaum fue uno de los que levantó las críticas:
“Qué desastre. La absoluta arrogancia de Sarkisian de atacar a gente como yo y otros con la opinión idiota del año de que si su nombre fuera Joe Smith, lo estarían elogiando. Me estoy empezando a preguntar si Arch Manning debería ser titular. Sé que lo será, y es capaz de llevarlos a la victoria, pero culpo a Sarkisian por cada aspecto de esto”.
“Hasta la semana pasada lo llamaba elite como play caller. No lo es. No tengo la menor idea de qué está haciendo Steve Sarkisian. Creo que todos coincidimos en que no debería estar llamando las jugadas. Hay demasiadas otras cosas pasando en esa línea lateral que son distractores, e hizo un desastre absoluto del equipo más talentoso del país”.
“Es terrible. Es vergonzoso lo que le ha hecho a Arch Manning. Y me pregunto si va a arrepentirse del día que fue a jugar para Steve Sarkisian”.
Finebaum suavizó su postura tras la victoria de Texas, pero otro exentrenador planteó cuestionamientos similares. Brian Kelly dijo:
“Mira, él es tu quarterback. No van a volver atrás. No lo van a mandar al banquillo salvo que haya un colapso total. Mira, Josh Heupel lo está haciendo en Tennessee, jugando gran defensa, corriendo el fútbol, y jugó con dos quarterbacks jóvenes, así que no me puedes decir que no puedes adaptar esta ofensiva a Arch Manning”.
Un cierre fuerte de la temporada regular podría hacer que todas estas preguntas desaparezcan. Pero ahora hay dos quarterbacks en manos de Sarkisian que no se desarrollan como se espera, y la presión aumenta. Los destellos de Manning están ahí, los momentos donde todavía parece un potencial número uno. Pero la consistencia falta, y hasta que los evaluadores de la NFL la vean, las preguntas van a seguir. Y tal vez Manning las responda en otra universidad, el año que viene.




