Deshaun Watson necesitaba un arranque sólido para generar algo de impulso positivo en Cleveland Browns. No lo tuvo. En la primera posesión ofensiva de la temporada, lanzó una intercepción atroz que fue directa a las manos del defensive back de Jacksonville Jaguars, Foyesade Oluokun.
El error ocurrió en la quinta jugada del año para los Browns. Algunas intercepciones son disculpables; esta no lo fue. Watson no vio a Oluokun acechando para cortar la ruta: una mala decisión y un mal lanzamiento del quarterback que ganó el puesto titular por defecto.
Un training camp para olvidar
Watson había llegado a la temporada con expectativas extremadamente bajas. Su training camp estuvo lleno de intercepciones y su conferencia de prensa del preseason fue combativa: llegó a reprender a los hinchas locales por abuchearlo.
El contexto de Week 1 era complicado: Cleveland visitaba a unos Jacksonville Jaguars en ascenso, un rival duro en la ruta. El margen para errores era estrecho y Watson lo ensanchó de entrada.
Una temporada que se proyecta larga
La sensación es que Watson ya no merece estar en la liga, y mucho menos como quarterback titular. Para los fans de Cleveland, el panorama se presenta desalentador si esto es lo que tendrán que soportar todo el año.
Nunca es demasiado pronto para empezar a mirar hacia el Draft 2027 de la NFL. Para los Browns, esa mirada ya empieza a ser una necesidad.




