Rashee Rice, receptor de los Kansas City Chiefs, presentó una solicitud de bancarrota en el Distrito Norte de Texas. El jugador, de 26 años, declaró tener 3,45 millones de dólares en deudas impagas, a pesar de haber acumulado 6 millones en ganancias de carrera y de estar a las puertas de su primer gran contrato: quedará en libertad de acción en 2027.
Las deudas que lo hundieron
Según los documentos judiciales obtenidos por ESPN, Rice declaró tener poco más de 13.000 dólares en su cuenta corriente y 677.000 en activos personales. En el debe figuran más de 1,8 millones en acuerdos pendientes por demandas y honorarios legales.
El desglose incluye:
- 979.837 dólares por un acuerdo derivado del accidente automovilístico de 2024 en Dallas, por el que Rice se declaró culpable de un cargo de colisión con lesiones corporales graves y otro de carrera en autopista con lesiones.
- 700.000 dólares para otras dos víctimas del mismo siniestro.
- 200.000 dólares por una demanda civil presentada en febrero por su exnovia, que alegó abuso físico y emocional.
El resto de la deuda, unos 2 millones de dólares, no tiene un destinatario identificado en los documentos.
Sin anillo y sin propiedades
Rice no posee ninguna propiedad y sigue alquilando. Además, utilizó su anillo de campeón del Super Bowl como garantía para pagar honorarios legales, por lo que ya no lo tiene en su poder.
El receptor fue condenado en verano a 30 días de prisión en Dallas por dar positivo en THC, lo que violó la libertad condicional que tenía por el accidente de 2024.
Un futuro incierto en lo económico
Su carrera en la NFL no corre peligro inmediato: cuando juega, Rice es un jugador determinante, y eso debería permitirle firmar un contrato mucho mayor que su actual acuerdo de novato. Sin embargo, la acumulación de problemas fuera del campo hará que no gane lo que habría conseguido sin ese lastre legal.
Por ahora, el jugador está financieramente hundido, sin su anillo y con poco para mostrar de los 6 millones que ganó en los últimos cuatro años.




