Los Minnesota Vikings anunciaron la incorporación del receptor veterano Odell Beckham Jr., una decisión que llamó la atención en la NFL por lo extraña que resulta para un equipo que marcha invicto con récord 4-0 y que ya cuenta con varias opciones de peso en la posición.
El equipo de Minnesota se apoya en una defensa sobresaliente, pero viene teniendo problemas para mover el balón por aire a pesar de contar con Justin Jefferson, Jordan Addison y Jauan Jennings. Sumar a Beckham Jr. no parece resolver ese déficit, lo que alimenta la lectura de que podría tratarse del primer paso de una operación más grande.
El problema de fondo es el quarterback
El experimento con Kyler Murray no dio los resultados esperados. En la Semana 4, ante los Dolphins, cuidó el balón pero no lanzó ni un solo touchdown frente a una secundaria de Miami muy vulnerable. Su pase más largo fue una conexión de 27 yardas y dependió en exceso del ala cerrada T.J. Hockenson para mover las cadenas.
Lo que Minnesota necesita con urgencia es un quarterback que genere juego, porque ni Murray ni Carson Wentz parecen ser la respuesta, sobre todo si la intención es pelear en los playoffs.
Addison, la ficha que puede destrabar un canje
Jordan Addison, receptor número 2 del equipo, viene siendo un dolor de cabeza para la franquicia pese a su talento. El ex seleccionado de primera ronda mostró potencial de receptor de 1.000 yardas en su año de novato, pero desde entonces una combinación de problemas fuera del campo e inestabilidad en el puesto de quarterback lo dejó relegado en la ofensiva.
Ahí es donde la movida por Beckham Jr. cobra otro sentido. Hay dos equipos contendientes que necesitan receptores y que tienen quarterbacks suplentes que podrían interesarle a Minnesota.
Los posibles destinos de un canje
Uno es San Francisco 49ers. Con Ricky Pearsall y Christian Kirk en la lista de lesionados, el equipo no tiene quién estire el campo en profundidad. Sus armas principales hoy son el ala cerrada George Kittle, con Mike Evans y Deebo Samuel funcionando como receptores de posesión. Sumar una amenaza vertical le daría más opciones a Brock Purdy y evitaría que las defensas se planten con safeties cerca de la línea.
Addison podría ser un intercambio interesante por Mac Jones, quien la temporada pasada demostró que todavía tiene nivel de titular en la NFL. A Minnesota no le entusiasmaría ceder un receptor titular a un rival de la NFC, pero si eso resuelve el puesto de quarterback, podría valer la pena.
El otro equipo a seguir es Kansas City Chiefs. La lesión de Tyquan Thornton y el desgarro de isquiotibial que arrastra Rashee Rice abren la puerta para sumar otro receptor. Es un canje menos probable para Minnesota, pero Kansas City tiene a Justin Fields en el banco. Fields fue irregular a lo largo de su carrera, aunque a los 27 años tiene talento y brazo suficiente como para destrabar por fin a Justin Jefferson, algo que hasta ahora no ocurrió.
Lo más probable es que la llegada de Beckham Jr. sea simplemente una apuesta por sumar profundidad y completar el cuarto de receptores, aprovechando que el veterano conoce la ofensiva estilo Sean McVay que dirige Kevin O’Connell. Aun así, que un equipo tan cargado en esa posición sume otro receptor alcanza para sembrar dudas sobre si esta es la primera ficha de un dominó más grande.




