Hay verdades difíciles de aceptar cuando un fanático del deporte crece: no todos los juegos importan, y los de pretemporada mucho menos. La NCAA está en su segunda temporada de exhibiciones entre equipos de División I sin necesidad de pedir permiso, y los resultados de esos amistosos ya empiezan a generar ruido. Pero la evidencia del año pasado dice que no anuncian nada: Cincinnati le ganó a Michigan en una exhibición y los Wolverines terminaron ganando el campeonato nacional.
La lección de que los resultados de la pretemporada no cuentan es vieja y universal: se aplica a la NFL, la NBA, la NHL y todas las ligas que tienen amistosos de preparación. Una generación la aprendió en 1991, cuando un chico fanático de Barry Sanders quedó al borde del llanto por una derrota de verano de los Detroit Lions y su padre tuvo que aclararle que lo que acababa de ver “no contaba”. No importaba que usaran las camisetas oficiales, que hubiera gente en las tribunas, árbitros y hasta marcador: no contaba.
La nueva era de los amistosos
Para el desprevenido: la temporada 2025-26 fue la primera en la que los equipos de División I pudieron jugar exhibiciones entre sí sin necesitar una exención de la NCAA. Antes, los pocos partidos de ese tipo entre equipos de la máxima división debían tener fines benéficos y exigían el permiso del organismo.
Así, por primera vez hay una pretemporada “prolija” del básquet universitario, con candidatos legítimos al título enfrentándose entre sí en lugar de golear a equipos de División II, División III y NAIA. El costo: resultados que invitan a sacar conclusiones apuradas.
Ya en octubre, Xavier aplastó a Tennessee, que aparecía Nº 8 en la pretemporada; Seattle U venció a Oregon; el campeón vigente, Michigan, fue llevado al límite por Oregon State; Santa Clara superó a Stanford; y Baylor “sorprendió” a Florida, el Nº 1. Todos lo tomaron con calma y nadie se alteró. Eso fue sarcasmo: hubo, de hecho, más de un ataque de nervios.
La historia del año pasado
Lo bueno de estar en el segundo año de esta era es que hay pruebas concretas de por qué no hay que asustarse. Hace doce meses pasó esto:
- Cincinnati le ganó a Michigan… Los Bearcats terminaron perdiendo 15 juegos y ni se acercaron al torneo de la NCAA, mientras que los Wolverines se consagraron campeones.
- Ole Miss superó a Houston… Los Cougars fueron cabeza de serie Nº 2 y los Rebels perdieron 20 juegos y terminaron penúltimos en la SEC.
- Creighton venció a Iowa State… Creighton cerró con récord perdedor y Iowa State fue cabeza de serie Nº 2. Cuando se cruzaron en el primer mes de la temporada real, ganó Iowa State por 18.
- Kentucky le ganó a Purdue y perdió con Georgetown… Los Wildcats terminaron bastante peores que los Boilermakers y mucho, mucho mejores que los Hoyas.
- Nebraska, sin ranking, venció a BYU, Nº 8… Este resultado sí terminó siendo un poco profético, pero el punto general se mantiene.
Reaprender cosas pasada cierta edad es un trabajo, pero los fanáticos del básquet universitario tienen que repasar la lección si quieren llegar a la primera semana de noviembre sin perder la cabeza.
La agenda de la semana
La tentación va a ser fuerte con lo que viene. Esta es la agenda de exhibiciones de los próximos días:
Martes 20 de octubre:
Tennessee @ Duke – 7pm – ACCN
Connecticut @ Michigan State – 7pm – BTN Plus
Miércoles 21:
Louisville @ Kansas – 7pm – ESPNU
Oregon @ Utah – 8:30pm – ESPN Plus
De jueves a domingo
Jueves 22:
Virginia @ Villanova – 7pm
Auburn vs. Alabama (Birmingham, AL) – 8pm
Viernes 23:
Texas Tech @ Kentucky – 7pm – SECN Plus
Missouri @ Kansas State – 8pm – ESPN Plus
Baylor @ Illinois – 8pm – BTN Plus
Memphis @ Mississippi State – 8pm
USC @ San Diego State – 10pm
Sábado 24:
Georgia Tech @ Providence – 12pm
LSU @ Florida State – 1pm – ACCNX
Gonzaga @ Arkansas – 4pm – SECN Plus
BYU @ UNLV – 4pm – MWC Plus
Domingo 25:
Duke @ Kansas – 1pm – ESPN
Michigan State @ Marquette – 1pm
Houston @ Michigan – 1pm
Iowa State @ Northwestern – 1pm – BTN Plus
Butler @ Ohio State – 2pm – BTN Plus
Washington State @ Washington – 4pm – BTN Plus
Esa lista es menos de una décima parte del total de partidos que se van a jugar entre ahora y la noche de apertura de la temporada, el 2 de noviembre.
La prueba de los Bills
Hay un 98 por ciento de probabilidades de que al menos un par de estos juegos dejen un marcador que pida una reacción exagerada. El instinto deportivo va a empujar a sacar conclusiones amplias sobre qué equipos son candidatos “legítimos” al Final Four y cuáles no. La recomendación es resistir.
El mejor ejemplo sigue siendo el de los Buffalo Bills de principios de los años 90, la referencia clásica para entender que los amistosos no importan: esos equipos perdieron unos 15 juegos de pretemporada consecutivos y aun así llegaron al Super Bowl durante cuatro años seguidos. Los juicios apresurados pueden empezar a volar cuando cambie el calendario, y va a haber tiempo de sobra después. Por ahora, a guardarlos.




