Joel Embiid protagonizó un debut preseason para el olvido en Philadelphia 76ers, y las imágenes ya recorren las redes. En 24 minutos ante Brooklyn Nets, el cameroúnés terminó con un 1 de 5 en tiros de campo y ocho pérdidas, números que ni siquiera alcanzan para dimensionar lo mal que se lo vio en cancha.
El momento más expuesto llegó en el segundo cuarto, cuando le tiraron un alley-oop perfecto y Embiid ni siquiera saltó para buscarlo. Después erró la bandeja fácil. La jugada se viralizó de inmediato en NBA Twitter.
Ya desde el primer toque del partido el panorama fue preocupante: Embiid mandó un fadeaway al aire. Después acumuló decisiones apresuradas con la pelota ante la presión de los defensores de Nets en la pintura, y mostró desconcentración en ambas puntas de la cancha.
Un roster armado para ganar ya
El contexto hace que la preocupación sea mayor. Los Sixers vienen de un offseason ambicioso: sumaron a LeBron James y a Jaylen Brown, y reforzaron el banco con Dean Wade, Anfernee Simons y Kentavious Caldwell-Pope, además de draftear a Labaron Philon desde Alabama.
LeBron hizo su debut con la camiseta de los Sixers en este partido del jueves a la noche, pero la atención se la llevó Embiid por las peores razones.
El problema es que la única posición donde el roster queda fino es justamente la de centro. El respaldo Ariel Hukporti ya se rompió el tendón de Aquiles en la preseason y se perdió la temporada. Detrás de él queda el joven Adem Bona, con poca experiencia, y poca profundidad de jugadores grandes.
El costo de una caída física
Embiid fue posiblemente el mejor jugador de la NBA hasta enero de 2024, cuando estaba en su pico. Hoy, a los 32 años y cobrando casi 58 millones de dólares esta temporada —el séptimo salario más alto de la liga—, las dudas sobre su cuerpo son cada vez más fuertes.
Lo que más inquieta es que a la caída física se le sumen los errores mentales. Un jugador con tantas limitaciones corporales no puede darse el lujo de estar desconectado del partido.
En el training camp ya había trascendido un episodio: Embiid llegó tarde a una práctica —una constante a lo largo de su carrera— y LeBron le gritó. Tanto Embiid como James negaron el episodio, y desde ESPN terminaron pidiendo disculpas por la publicación.
Tras el partido, Embiid volvió a referirse al tema con un tono de lamento que ya le es habitual. Su profesionalismo fue cuestionado incluso en sus mejores años, y ahora, con el físico mermado, cualquier descuido se paga más caro.
Verano de trabajo, resultados que no llegan
Lo más inquietante para la dirigencia es que Embiid llegó a este preseason después de un verano en el que bajó de peso y parecía mostrar un compromiso renovado con su cuerpo. Aun así, la versión que se vio ante Nets fue alarmante.
Los Sixers están cargados ofensivamente, pero el esquema solo funciona si Embiid puede responder en defensa y en el rebote. Ya no hay red de seguridad detrás de él.
Es preseason y la reacción exagerada no tiene sentido. También es cierto que para mayo el equipo podría verse brillante y Embiid ser pieza clave en ambos lados de la cancha. Pero este partido queda como un registro importante en la historia de la temporada, sea cual sea el final.
La gran pregunta es cuántos partidos puede aguantar Embiid. ¿Llegará a 45 en la temporada regular? Por ahora, el debut fue para preocuparse.



