El domingo en Nashville, una ola de calor combinada con el césped sintético del Nissan Stadium generó una de las escenas más insólitas de la temporada de la NFL: los tapones de los jugadores de Philadelphia Eagles y Tennessee Titans se derritieron durante el partido de la Semana 2.
La temperatura del aire superaba los 95 grados Fahrenheit al momento del kickoff, pero en la superficie de juego se registraron 157°F, suficiente para ablandar la suela media del calzado. Los Eagles rociaban agua sobre los pies de sus jugadores para preservar la integridad del botín.
Jordan Mailata y el riesgo de lesiones
El tackle ofensivo de los Eagles, Jordan Mailata, contó que se torció el tobillo dos veces el domingo y cree que pudo deberse a que el plástico de sus tapones se volvió blando por el calor. Mailata, representante de los jugadores de Philadelphia ante la NFLPA, señaló que este episodio refuerza el pedido del sindicato para que todos los equipos pasen a tener campos de césped natural.
“Nunca pensé en lo caliente que puede estar un estadio si es de césped sintético. El calor se queda ahí y te pega de abajo hacia arriba. Tenemos que plantearlo. Por eso queremos canchas de césped natural, para crear un estándar de juego en la liga donde no pongamos a los jugadores en situaciones peligrosas si no es necesario”, dijo Mailata.
Sirianni necesitó suero intravenoso
Las condiciones fueron tan extremas que el head coach de los Eagles, Nick Sirianni, recibió un suero intravenoso en el entretiempo para prevenir la deshidratación, luego de estar parado sobre la superficie apenas 90 minutos.
El césped artificial de todo tipo atrapa el calor, pero el field turf es particularmente problemático. Mientras el césped natural disipa el calor mediante enfriamiento por evaporación, el sintético y el sustrato de goma absorben la energía térmica sin poder liberarla. Por eso la temperatura del campo fue 60 grados más alta que la del aire, algo considerado normal para esa superficie.
El debate sobre la seguridad de los jugadores
El episodio reabre las preguntas sobre la seguridad de los jugadores ante eventos climáticos, especialmente en relación con las superficies de juego. La idea de que los atletas de la NFL se vean presionados a jugar con tapones derretidos es inaceptable. O se cambia la superficie para enfriarla, o la liga debe obligar a los equipos a incorporar tecnología de refrigeración debajo del campo para que esto no vuelva a ocurrir.




