La temporada 2026 de fantasy football ya está en marcha y, como cada año, la búsqueda de receptores abiertos que rindan por encima de su posición de draft se vuelve una obsesión para los managers. La lógica es simple: con ligas que arrancan tres wide receivers y uno o dos flex, las últimas rondas pueden definir un campeonato.
No todos los receptores con mucho tiempo en cancha son buenas apuestas. Algunos no ganan targets y otros juegan en ofensivas que no mueven el balón. Por eso, acá van cinco nombres que hoy se consiguen barato y tienen argumentos para superar su ADP.
Jalen McMillan, el tapado en Tampa Bay
Emeka Egbuka aparece como el heredero natural del volumen que dejó Mike Evans, pero McMillan ya demostró en su temporada de novato que puede ganarse un rol importante incluso compartiendo campo con Chris Godwin y Evans. Una lesión en el cuello le hizo perder gran parte del año pasado, pero volvió tarde en la temporada y se lo vio sano: atrapó siete pases y superó las cien yardas contra los Dolphins en la Semana 17.
Godwin ya no es el de antes por su historial de lesiones y Egbuka se fue apagando tras un arranque caliente. Egbuka probablemente sea el receptor número uno de facto, pero McMillan tiene chances reales de liderar al equipo en targets. Hoy se lo puede conseguir prácticamente gratis como WR69.
Rashid Shaheed, la apuesta profunda de Seattle
La ofensiva de los Seahawks pasó casi exclusivamente por Jaxson Smith-Njigba el año pasado, con una cuota de targets del 36%. Repetir semejante temporada será difícil, y Seattle necesita un segundo receptor confiable. Shaheed tiene el talento para ocupar ese lugar.
Su transición tras ser traspasado desde los Saints no fue fluida y su tiempo de juego cayó, pero el equipo acaba de darle un contrato de tres años a 17 millones por temporada. Eso es una señal clara. Además, Sam Darnold es uno de los mejores lanzadores profundos de la liga y Shaheed, uno de los mejores receptores profundos. La combinación tiene lógica.
De’Zhaun Stribling, el novato que pide cancha
La lesión que terminó con la temporada de Ricky Pearsall en el training camp, la edad de George Kittle y su lesión de Aquiles a fines del año pasado, y la salida de Jauan Jennings abrieron un hueco enorme en San Francisco. El pick de segunda ronda va a tener que ser protagonista rápido.
Mike Evans y Deebo Samuel llegaron con pergaminos, pero la edad y el historial de lesiones hacen difícil que jueguen 17 partidos al nivel de antes. Stribling lució muy bien en el campamento y en la pretemporada. Con un ADP todavía alrededor de WR50, es un pick que se justifica en cualquier liga.
Tre Tucker y Jakobi Meyers, dos apuestas distintas
En Las Vegas, los Raiders no prometen ser un gran equipo, pero la llegada de Klint Kubiak como head coach debería mejorar el play calling. Brock Bowers es el target principal, pero Tucker parece ser el WR1 sin discusión tras descansar en la pretemporada mientras Jalen Nailor y Jack Bech jugaban. Su partido de tres touchdowns el año pasado no fue casualidad, y que Kubiak lo señale como el número uno es una buena noticia para quienes busquen un bench con upside.
En Jacksonville, Jakobi Meyers es la contracara: confiable pero con techo bajo. En sus últimos ocho partidos promedió 7.3 targets y 4.9 recepciones por juego. No se espera que Brian Thomas Jr. vuelva a ser un receptor dominante en el corto plazo, así que Meyers aparece como una opción estabilizadora. Va como WR45, un precio razonable para un pick que aporta piso si el resto del equipo ya tiene demasiado riesgo.




