Josh Allen volvió a demostrar por qué es uno de los quarterbacks más difíciles de frenar en la NFL. En el partido de este sábado contra Las Vegas Raiders, el mariscal de Buffalo Bills firmó una jugada que ya se perfila como una de las mejores de la temporada.
Con los Bills en una situación de tercera oportunidad y ocho yardas por avanzar dentro de la zona roja, Allen tomó el balón desde la formación escopeta y retrocedió unos diez metros detrás de la línea de golpeo. La cobertura de los Raiders se mantuvo firme y el bolsillo terminó por desmoronarse, lo que obligó al quarterback a salir en carrera.
Un pase de revés imposible
Después de eludir a un par de defensores, Allen lanzó el balón hacia adelante con un gesto de revés desde la yarda 14. El envío recorrió cerca de 20 yardas en el aire y encontró a Keon Coleman unos metros adentro de la zona de anotación.
La jugada dejó atónitos a los defensores de los Raiders y a los aficionados, que vieron cómo el quarterback de Buffalo convertía una jugada que parecía perdida en un touchdown espectacular.
Una jugada para el recuerdo
Este tipo de acciones son las que alimentan la reputación de Allen como uno de los jugadores más impredecibles y determinantes de la liga. La anotación ante Las Vegas Raiders se suma a una lista creciente de momentos destacados en la carrera del mariscal de los Bills.




