Ja’Marr Chase volvió a dejar una de esas postales que justifican prender la televisión cada domingo de la NFL. En el partido que los Cincinnati Bengals disputaron ante los Miami Dolphins por la Semana 5, el receptor estrella convirtió un touchdown que desbordó cualquier calificativo y hasta quebró la voz del relator Eric Collins en la transmisión.
La jugada llegó con el ataque de los Bengals en una situación de segunda oportunidad y siete yardas por avanzar cerca de la mitad del campo. El mariscal de campo Joe Burrow escapó de la presión en el bolsillo de protección y lanzó un pase bombeado en dirección a Chase, que estaba cubierto.
Giro en el aire y control absoluto
Lo que siguió fue una combinación de potencia, coordinación y reflejos de élite. Chase se elevó por encima del defensor de Miami, giró su cuerpo en pleno salto para ajustarse a la trayectoria del balón y aseguró la recepción dentro de la zona de anotación. La secuencia completa, desde el desmarque hasta la caída controlada con el ovoide en las manos, recorrió las redes sociales en cuestión de minutos.
La reacción de Collins, con la voz quebrándose por la incredulidad, le puso la banda de sonido perfecta a una acción que de inmediato ingresó en la conversación por la atrapada del año. Sin embargo, el propio Chase había firmado otra candidata de peso semanas atrás, en el partido ante los Houston Texans, con una recepción igual de acrobática que ya había elevado la vara.
Explosividad semana a semana
El rendimiento de Chase en la temporada lo mantiene en la cima de la lista de creadores de juego más desequilibrantes de la liga. Su capacidad para generar jugadas explosivas campo abajo es una amenaza constante para cualquier defensiva, y la conexión con Burrow, su socio desde los tiempos universitarios en LSU, sigue dando frutos que rozan lo imposible.
La victoria ante Miami mantiene a los Bengals en carrera dentro de una AFC Norte que no da respiro, con cada partido pesando en la pelea por un lugar en los playoffs. Actuaciones como la de Chase, capaces de torcer el destino de un encuentro en una sola jugada, valen su peso en oro en esa batalla.




