Case Keenum volvió a ser titular en la NFL después de tres años y lo hizo de la manera más inesperada: llevando a los Chicago Bears a un contundente 27-7 sobre los Philadelphia Eagles en Monday Night Football. El quarterback de 38 años, que no veía acción regular desde la temporada 2023, reemplazó al lesionado Caleb Williams y al también lesionado Tyson Bagent, y se despachó con una actuación que sorprendió a propios y extraños.
Una noche perfecta contra el blitz
Keenum completó 24 de 34 pases para 247 yardas y dos touchdowns. Pero la estadística que más llama la atención es su rendimiento cuando Philadelphia decidió presionarlo: según datos de seguimiento, los Eagles lo blitzearon en 12 jugadas, y Keenum respondió completando los 11 pases que intentó en esas situaciones para 145 yardas y ambos touchdowns. El coordinador defensivo de los Eagles, Vic Fangio, esperaba que Chicago corriera el balón para proteger a su tercer quarterback, pero Keenum y el entrenador Ben Johnson tenían otros planes.
La confianza de Johnson
Johnson demostró una fe ciega en su quarterback desde el arranque. En el primer cuarto, con un cuarto down y una yarda por ganar en la 32 de Philadelphia, no solo mantuvo la ofensiva en el campo sino que mandó un pase al flat para Keenum. “Él sabe dónde se supone que debe estar cada uno en cada jugada, y reconoce las coberturas muy rápido”, explicó Johnson tras el partido. “Sabe por qué llamamos cada jugada y qué buscamos, y si no lo estamos consiguiendo, acelera el proceso. Eso es lo que obtenés cuando tenés más de 15 años jugando en esta liga”.
La preparación de Keenum fue clave: al ser el único quarterback sano durante la semana —Williams por una molestia en el isquiotibial y Bagent por el protocolo de conmoción—, Keenum dirigió todas las prácticas y hasta la reunión de quarterbacks del domingo por la noche. “Él manejó la reunión, el cuerpo técnico quedó en un segundo plano”, recordó Johnson. “No hubo recordatorios de nuestra parte. Repasó la lista completa de jugadas del plan, dijo cuáles eran sus favoritas y por qué. Eso fue un indicador de lo que iba a pasar el día del partido”.
Dos pases de touchdown, dos historias distintas
El primer pase de anotación de Keenum fue un pase corto por debajo para Luther Burden, que tras ser frenado cerca de la línea de gol se abrió paso a la fuerza hasta la end zone. El segundo, de mayor dificultad, llegó gracias a un movimiento previo de Burden que generó confusión en la secundaria de los Eagles: tanto Cooper DeJean como Tariq Woolen cubrieron a Burden, dejando libre a Kalif Raymond en una ruta de poste. Keenum soltó el pase rápido y Raymond hizo el resto.
“Soñás con esto”
Para Keenum, la noche tuvo un sabor especial. “Jugar bien en cualquier momento de tu carrera se siente bien. Hacerlo en Monday Night Football después de pensar que no ibas a volver a jugar varias veces… Golly, esto es especial. Muy especial”, dijo tras recibir el balón del partido de manos de Johnson. “¿Tener otra oportunidad como esta? Sí, soñás con eso. Por eso sigo acá, cuando me derriban me levanto. Me han derribado toda mi carrera. Solo sigo levantándome, viniendo a trabajar, sigo rebotando”.
Además, fue la primera vez que sus dos hijos pequeños lo vieron jugar en persona. “Ojalá se hayan mantenido despiertos. Ojalá no se hayan quedado dormidos. Lo mantuvimos emocionante para ellos”, bromeó Keenum. “Voy a divertirme viendo el partido con ellos mañana en el sillón, o probablemente viendo Bluey. No van a querer verlo de nuevo. Van a decir: ‘Ya lo vimos una vez, papá'”.
Con Williams fuera por un tiempo y Bagent en el protocolo de conmoción, Keenum podría tener una o dos oportunidades más esta temporada. Pero aunque no vuelva a jugar, ya tuvo su noche inolvidable.




